Capítulo 2. El Presente de Aranel
-Nessa, Nessa…
Alguien la llamaba en
su subconsciente, ¿quién podía ser?
-Nessa, Nessa…
-¿Si? –respondió Nessa
al fin- ¿Madre? –preguntó entusiasmada-.
- Sí, tengo poco tiempo
hija mía, he de decirte algo muy importante, no estoy en Lessien, estoy
fusionada en parte a el árbol de Ninde pero, conseguí escapar a otro mundo
paralelo, Ninde lo sabe, haz todo lo que te pida por favor…-respondió Helen al
fin-
-¿Madre? ¿Cómo puedo ir
con junto a ti? –preguntaba ansiosa Nessa-
- Haz todo lo que te
pida, Ninde por favor… -repetía a la vez que la imagen de una mujer no muy
joven de piel azulada, orejas puntiagudas, pelo negro y ojos esmeralda se
desvanecía de la mente de Nessa.
-¡Madre! ¡Madre! –chillaba
Nessa desesperada-.
De repente Nessa se
encontró en su habitación como todas las mañanas, algunos rayos del alba se
avecinaban a través de las rendijas de su persiana.
Nessa decidió levantarse
de la cama, bajar a tomar el desayuno, con cuidado de no despertar a su padre y
salir a jugar con sus amigos, si es que alguno se encontraba despierto a esas
horas.
Al salir a la puerta se
dio cuenta de que nadie iba a salir ahora, así que decidió ir al lago que se
encontraba a las afueras del castillo de Ninde y dejaba ver gran parte del
árbol, el árbol en el que según le había dicho Helenm, en el sueño, estaba
parte de esta, pero, había sido solo un sueño, no podía ser cierto, Ninde se lo
habría dicho a su padre si esto fuera verdad, no, no lo era, se convenció
Nessa.
Nessa pasó horas y
horas muertas en el lago pensando en el sueño, en los cambios de Ninde en los
últimos años, en la distancia de su padre hacia ella y la ausencia de su madre,
sin notificación alguna de que esta se encontraba viva, sólo las afirmaciones
de Ninde acerca de ello…
**
-¡¿NESSA?! -¡¿NESSA?! –gritaba
su padre por toda la casa desesperado porque su hija había desaparecido de la
casa sin aviso alguno-
-¿Qué ocurre Claudius? –preguntaba
la voz dulce y melódica de Ninde, a la puerta de casa-
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-Ninde, menos mal que estás aquí, Nessa ha
desaparecido… -respondió-
-Tranquilo Caludius, sé dónde puede estar a estas
horas –interviene Ninde con tono tranquilizador-
**
Mientras Ninde le explicaba a Caludius, el sueño que
había tenido esta noche sobre Helen, decidió contarle toda la verdad acerca de
su esposa y mencionarle que seguramente la única salvación de Helen era Nessa…
Ya estaban llegando al lago cuando Nessa se percató
de la hora que era, su padre estaría preocupado por ella, así que salió
corriendo hacia casa cuando de repente al doblar la esquina del muro que
recorría el castillo de Ninde, se tropezó con alguien, una mujer muy bien
vestida, acompañando a un hombre, en cuanto Nessa recuperó la compostura se dio
cuenta de que eran Ninde y su padre, con cara de preocupación y miedo a la vez.
-Creíamos que te habían secuestrado los Humanos. –dijo
Claudius-
-Eso es prácticamente imposible. –responde Ninde
inmediatamente-
-Bueno… es que me levanté muy temprano y no sabía qué
hacer… además me apetecía ver el árbol de Ninde –dice Nessa para excusarse-
-No te preocupes. –dijo Ninde- Vamos a dentro, he de
comunicaros algo muy importante. –se apresura-
**
Es la primera vez que Claudius y Nessa entran al
castillo de Ninde desde la ‘‘partida de Helen a Lessien’’, no mucho había
cambiado de aquel castillo, dentro de las murallas había un árbol grande y
grueso con una puerta y detrás de este el árbol grande, no se podía decir que
fuese un castillo en toda regla.
Al entrar por la puerta del árbol grande y grueso,
accedes a una sala más grande de lo que se hubiera podido imaginar nadie,
estaba claro que aquello era magia… Ninde hizo subir a Nessa y Claudius hasta
la 2ª planta, 1ª puerta a la derecha, por donde accedieron a un despachito con
3 sillas y una mesa con un juego de té encima.
-Sentaos. –dijo Ninde- He de deciros, más a ti Nessa
que a tu padre, que Helen no está en Lessien, su espíritu de Arcano, está
sumergido en un sueño dentro del árbol de ahí atrás y su cuerpo y mente, en
otro mundo paralelo… Sé que has tenido un sueño Nessa –afirmó Ninde- Y me temo
que por el bien de Lemnar, Helen y de todos, debo encomendarte una misión
demasiado peligrosa, que estoy segura de que podrás afrontar… -dijo Ninde, con
pausa para que pudieran asimilar lo dicho-
-Haré lo que me diga. –respondió Nessa-.
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